jueves, 30 de julio de 2009

weak and weary


Hoy quiero ir a encontrar,
todo lo que hay dentro de mi.
Sacar toda esa sensibilidad,

que me acerque a ti,
que me lleve allí.
Y a pesar de todo me pregunto
¿qué no di?
Y al vivir me oculto
mis defectos para poder dormir...

Ya nada volverá a ser como antes,
nunca dejaré que nada me cambie,
estaremos conociendo nuestra parte original.
Ya nunca volverá a ser como antes,
nunca dejaré que nada me cambie,
estaremos conociendo nuestra parte de verdad.
Tras una sombra gris,
que no me deja ver,
podré esperar que pase algo hoy,
con lo que tengo aquí,
y no quiere salir.
Y a pesar de todo me pregunto
¿qué no di?
Y al vivir me oculto
mis defectos para poder dormir...
Ya nada volverá a ser como antes,
nunca dejaré que nada me cambie,
estaremos conociendo nuestra parte original.
Ya nunca volverá a ser como antes,
nunca dejaré que nada me cambie,
estaremos conociendo nuestra parte de verdad.
Estaremos conociendo nuestra parte original

EL CANTO DEL LOCO - YA NADA VOLVERÀ A SER COMO ANTES



viernes, 24 de julio de 2009

'LIMA LA GRIS'

UNA ¿PAZ? SOMBRÌA TRAE LA MAÑANA - SHAKESPEARE

UNAS MESAS Y PASIÓN

'¿DE AQUÍ A LA ETERNIDAD?'
'¿MESA PARA DOS, POR FAVOR?'



MESA PARA DOS

Trataba de parecer interesante. Hace mucho que no recibía visitas en su antigua casona de Miraflores. Generalmente llegaba de la oficina donde trabajaba de 8 a 4, se ponía pijama y a la biblioteca que tenía en el primer piso.
El problema era que nunca llegó a vivir como los demás de su misma situación, nunca salió a bailar, ni se pagó cruceros, ni viajes, ni nada. Sólo salía para trabajar y para pagar las cuentas, no confiaba en nadie, también salía todas las noches al mismo restaurante de San Isidro, sin excepción alguna.
Tenia 48 años ya, sus mejores años los había pasado leyendo y escribiendo las estupideces que sólo a uno se le ocurren cuando está solo y sin nada que hacer; sin embargo, nunca penó en la muerte. Su madre había fallecido 3 años atrás, después de quedar viuda dos meses antes, siempre dijo que una persona viuda duraba menos que una persona emparejada, y así fue. Era hijo único y vivió toda su vida en esa casona, que es una manzana completa y un poquito más de la av. Arequipa, ahora ya descuidada y sucia por fuera, aunque igual de elegante por dentro.
Tenía muchos amigos de su adolescencia y juventud, sin embargo siempre pedía mesa para uno por favor Salvatore, en el mismo restaurante a las 8 de la noche en punto. Nunca se casó, nunca tuvo hijos.
Fue por eso que se quedó mudo al abrir la puerta de su casa, a las 5 de la tarde.
Todo se remontaba al año 1975, cuando tenía apenas 14 años. Iba en 2º secundaria, aunque en su vida, el colegio fue sólo para dar examen es. En su casa, su mamá se reunía con sus amigas todos los días, excepto los domingos, a las 5 de la tarde. Todas iban solas, para mostrarse dependientes, excepto una. La 'tía Doris' como solía llamarla, iba siempre con su hija Amanda. 'Ada Amandita, juega con tu primito Gino, anda hijita, anda' le decía siempre la tía Doris. Fue una tarde calurosa de marzo, cuando aún no empezaban las clases del colegio, que Gino dejo de ser un niño. Como siempre a las 5 de la tarde llegaba la tía Doris con su hermosa, delgada y castaña hija Amanda. Hasta el día anterior aquellos niños sólo correteaban o nadaban en la piscina sin hablar. '¿Cuántos?...' le salió un terrible gallo a Gino, '¿Cuántos años tienes?', llegó a decir, 'El 6 de marzo cumplo 13'. Ese día era 6 de marzo. Ese 6 de marzo Gino se enamoró de Amanda y Amanda se enamoró de Gino. A partir de ese día, subían al cuarto de él y hablaban, cantaban y soñaban juntos. Besitos por aquí, besitos por allá. Esto se siguió repitiendo todos los días, excepto los domingos que salían al cine, su relaciòn era la mejor de todas, se amaban, se adoraban, eran todo para el otro. Cuando ambos entraron a la universidad, se dejaron de ver en la casa de Gino, para salir al cine o al parque. Fue por esos años de 1979, que Amanda fue a verlo a su casa.
Eran las 5 de la tarde en punto cuando llegó Amanda junto a su mamá. Subió directamente donde Gino y le dio un gran beso. Continuaron besándose con más pasión que nunca, hasta tener su primera vez, ambos.
Eran las 8 y la tía Doris llamó a Amanda para irse ya. 'Te amo' le dijo acariciándole suavemente la cara, esa mañana no se había afeitado, ya no tenía 14 años. 'Me voy a Inglaterra para siempre', se cerró el último botón de la blusa, le dio un beso en a frente y se fue.
Nunca volvió a saber de ella. Nunca volvió a tener una novia, nunca se volvió a enamorar.
Volviendo a la puerta, en el 2009 ya, Gino se quedó helado. 'Volví a Lima para siempre, pero sólo me volverás a ver si tú me lo pides', le dijo dulcemente, aunque con una voz mucho más grave, Amanda. 'Pasa' contestó.
Amanda se había casado dos veces, y se había divorciado dos. Tenía una hija ya grande y casada que se vino a vivir aquí, llamada Gabriela. Había regresado de Inglaterra, al ya no tener nada que hacer, también para cobrar la herencia de sus padres.
Conversaron, cantaron y recordaron sus antiguos sueños, qué ironía, ahora ya estaban adultos y podían seguir soñando, pero ya no les daba para eso 'Habla por ti Amandita, yo sueño todo el día, y ahora, estoy soñando contigo precisamente', le contestó Gino. Hablaron hasta las 8, cuando a Amanda se le agotaban las anécdotas y Gino no tenia nada que contar de su vida monótona de mesa para uno. Eran las 8 ya, Gino, hombre de costumbres. Salieron a cenar al mismo restaurante de San Isidro. '¿Mesa para uno, señor Vera Tudela?' le preguntó cortésmente a ese cliente estrella que nunca faltaba, 'Mesa para dos, desde ahora por favor, Salvatore' respondió ya por última vez Gino, del brazo de su hermosa, señora y delgada, y único amor, por qué no, Amanda.

miércoles, 22 de julio de 2009

LAS FAMOSAS DESPEDIDAS (PARTE I)

'En lo personal, nunca me gustaron los domingos..La pasábamos bien, pero llegaba la hora de despedirse y esperar a que sea lunes nuevamente'- Dijo mi mejor amiga.
Las despedidas son duras, tristes, horribles. Odio las despedidas y la vida es una constnte de èstas. Nuestros famosos domingos, jugar, comer, divertirnos y luego, la despedida... Siempre la hacìamos larga, 'un ratito màs mami', 'espera, guardamos a las barbies y nos vamos', decìams para jugar por lo menos un ratito màs, o para hablar,o para estar juntas un momento màs.

Viajar para ver a mi mejor amiga. Un par de semanas se pasan volando cuando disfrutas. La hora de la despedida es màs triste ahora, antes tenìamos la seguridad de vernos al siguiente domingo ¿y ahora? ahora no, hasta que tenga plata, tiempo, no volverè, no te verè, no me quiero ir. Llorar, siempre fui muy llorona, en èste momento màs que nunca. Ella no llora.
Al año siguiente, pasò un año ya sin verla, volver, ahora un poquito màs de dos semanas, siguen siendo poco para ver a una mejor amiga, pero hay que aprovechar lo que se tiene ¿si no como sobrevivir? Aprovecharlo al màximo, dormir, no somos muy cariñosas, ya no somos niñas, estamos creciendo. Esas dos semanas y algo mas se pasan volando, ya es hora de ir al aeropuerto y de despedirme. No me puede acompañar, viajo sola y Ximena no puede ir al aeropuerto. Llorar en su casa, ella no llora, yo si, te voy a exrañar. Un largo camino hacia el aeropuerto, que seguramente se hubiera hecho màs corto con ella a mi lado tomàndome la mano.

Medio añò volviò a pasar, ella allà y yo acà, haciendo amigas que màs que nada son conocidas, no hay nadie como tù. Ahora le tocò venir, un mes aquì, en mi casa, es lo mejor, es verano, playita, piscina. El verano se fue y con èl se llevò a mi mejor amiga, a su hermana y a su mamà. Ahora me tocaba ir yo al aeropuerto y verlas partir, de nuevo hacia èse paìs. Ella estaba triste y yo lloraba.
Se fueron, en èse momento entendì que es màs triste para la persona que se queda, me sentì como supongo que ella se sintiò esas dos veces allà, la primera en el aeropuerto, allì parada, viendome entrar a la sala de embarque, y la segunda, quedàndose ahì sentada en el sillòn de su sala, viendo como en ese carro se iba su mejor amiga, supongo.

Pasò julio, ese invierno la pasè en Perù, diciembre, sin ella. 25 de diciembre, Navidad, un sobre de regalo, ¿Què es esto?, preguntè 'Es un pasaje a Santiago' me respondiò mi mamà, sin darme tiempo para correr y abrazarla. 29 de diciembre allà, a volver a verla. No sabìa que yo llegarìa, asì que decidì sorprenderla. La puerta hizo ruido al abrirse, ella abriò los ojos, me mirò de pies a cabeza, analizàndome y quitàndose el sueño de los ojos y viendo si realmente estaba dormida, no, estaba despierta '¿Fran?', abrazos besos y volver a dormir juntas. Un mes y un poco màs de diversiones, caidas a la piscina y èsta vez, mucho cariño. Ya crecimos, en medio año maduramos mucho, y tomamos concicencia de la falta que nos hacìamos, abrazos, abrazos que duren todo el tiempo que estaremos sin vernos. La ùltima noche, dormirnos abrazadas y de la mano, en la mañana yo llorar como siempre. Al aeropuerto, èsta vez si me acompañò, el camino se hizo cortìsimo, aunque hubiera deseado que durase mucho màs, como ese invierno de hace dos años. Tomadas de la mano, sin hablar, està de mas ya en esos momentos hablar, la tristeza nos comiò la lengua y sòlo me queda despedirme mentalmente de aquel poste y de aquel carro, de aquella tìa que es la mamà de mi mejor amiga, y claro està, que de mi mejor amiga. Llegar al aeropuerto y hacer tiempo, 10 minutos para entrar a la sala de embarque. Se pasaron como un flash (¿electrico que te puede matar? okey eso no), hora de despedirse, se me salieron unas làgrimas, pero no llorè. Saliò el aviòn. Aterrizò en Lima, despuès de haber pasado un gran verano, el mejor desde que dejè a las barbies y a la fobia por los niños.

No necesitas diculparte por 'ser tan poco sencible' como dices tù, en ningùn momento cuestionè tus sentimientos y tu amistad. Te quiero y èsa es nuestra forma de ser, yo llorar y tù, quièn sabe, llorar interiormente.

Medio año ha pasado ya, ahora espero que llegue el verano, en el que tal vez, mi mejor y ùnica amiga venga a verme,y, como siempre, nos tengamos que despedir, tistemente, yo llorando y ella tambièn.



Muchas personas no entienden, creen que ya es demasiado lo que escribo. Mi abuela, por ejemplo, cree que esto ya es lesbianismo, que es una amistad muy rara. No la culpo, nosotras somos asì, como me gusta decir 'comùnmente diferentes'

Espero, poder volver a los domingos, y pasar sin vernos una semana, y no pasar sin vernos un año o con suerte medio. Y espero mucho màs.

sábado, 18 de julio de 2009

TE ESTOY ESPERANDO

Llegaba del colegio, de muy mal humor y sin hambre, porque nos habían dejado 1 hora más haciendo planas ‘Debo respetar al profesor y no decir malas palabras’, ‘Debo de respetar a mis compañeros y a mis mayores’, cien veces de cada uno. Ese día comprendí, que los profesores, sólo me iban a preguntar cuando no sabía la respuesta, también comprendí, que los profesores no creen eso de ‘respetos guardan respetos’, ni tampoco en eso de ‘Mañana se lo traigo, se lo juro’. Comprendí, también que ellos no nos odian, no llegan a tal punto de emoción por nosotros, insignificantes. ‘Fabiola, te estoy esperando’, ¿qué estás esperando?, lo que no se ahora, no lo voy a saber en un rato, por gusto esforzarme, siga esperando profe, no sé, disculpe, para mañana si estudio, tómeme otra cosa, algo más fácil, si, ésa si la se, pregúnteme a mi. Al fin tranquilidad, a quitarme los zapatos y ponerme mi pijama, audífonos y rock en español. ‘¿Qué esperas para ir a comer?’, sí, comprendí también que mi paz nunca iba a llegar, hasta que no comiera… Una frase de mamá, un ‘Yo que se mamá’, ‘¿Acaso yo tengo la culpa?, ese profe me tiene cólera’ y al final de todo, una pregunta, tengo muchas respuestas, pero hoy sinceramente, no tengo ganas de responder, ‘Fabiola, te estoy esperando’, ¿qué estás esperando?, es que en verdad quiere que le responda mal, para enojarse, si no, sería en vano haber parido y haber soportado 8 meses a una futbolista dentro de la barriga. ‘¿Qué?’, dije yo, ‘Estoy esperando, Fabiola’, ‘¡Pero mamá, ¿qué estás esperando?!’, ‘Que respondas’, no estoy de humor, buenas tardes, gracias por el almuerzo, a dormir. En un par de horas tendría que ir a una cena con mi madre, importante, así que tenía que vestirme bien y ser ‘diplomática’, como le gusta decir a mi papá. Pero tenía que dormir, por lo menos diez minutos, osea, una hora. Estaba en mi cuarto, pero algo había cambiado, la cama estaba frente a la ventana y ya no al costado, y hacía calor, tomando en cuenta que estábamos en julio y que hace un rato estaba lloviendo. Me levanté, me puse mis pantuflas, que extrañamente pasaron de rosa a moradas, da igual, fui al baño, no había baño ¿Y el baño?, pregunté, pero parecía que la casa estaba vacía. Decidí cambiarme e ir a la casa de Adriana, por lo menos un rato hasta la cena, pero no encontraba la puerta a la calle. Me asusté, corrí y mi departamento se había vuelto casa, corrí hacia las escaleras y subía, y subí y subí, pero no tenían fin, hasta que llegué a la casa de Adriana. Estaba en su sala, a punto de entrar a su cuarto, pero escuché gritos, así que decidí que no debía entrar a su cuarto, probablemente estaría tirando con su enamorado Leonardo, así que mejor no interrumpir. Caminaba por el parque Reducto, donde solía ir a jugar con Alessandra, antes de que falleciera. 'Te estoy esperando, Fabiola', dijo una voz, ronca y dulce, pero no veía a nadie, aunque era fácil reconocer que era Alessandra misma, no me sorprendí, '¿Qué estás esperando?', 'Que te decidas de una buena vez,no puedes andar asì por la vida, sin tocar puertas y evitando cosas', no entendí, es que ese día yo no había hecho nada, no había evitado nada, eso es lo que creía en ese mismo momento. 'Estoy esperando, se que puedes màs, solo que no te quieres esforzar, bajate de tu nube y acepta que èste es el mundo que te toca y que no has elegido, aunque claro està que uedes elegir, entre vivir en el mundo 'normal'y afrontar todos los aburrimientos y la soledad, aacompañados de amor, o vivir en ti separarte de la gran montaña rusa que es la vida, ¿Què acaso a nosotras no nos encantaban las montañas rusas?, solo tienes que poner un poquito de ti, vas a ver que todo serà mejor', dijo Alessandra mirándome al fin, con sus pequeños ojos marrones, extremadamente brillosos y llenos de amor de amistad, ésa mirada me estremeció. 'Estoy cansada de que esperen todos algo de mi, estoy cansada de que esperen demasiado y despuès, al darse cuenta de que no soy lo que esperan, sufran, no quiero hacer daño, eso es lo peor y sabes què...'. ‘Fabiola te estoy esperando’, dijo mamá, despertándome de mi profundo sueño de diez minutos. ‘Mamá, te pido por favor, que no me esperes más’

TIEMPO PERDIDO

Una simple discusión, una estúpida razón y una mala reacción, fueron las causas del silencio en aquel taxi en aquella tarde después de haber comido pasta mamá, abuela e hija.
Ella estaba adelante y yo tenía todo el asiento de atrás libre, pues la abuela ya había ido a su casa y me había dicho que tratara de estar bien con mamá.
Decidí echarme y no mirar la calle, como siempre hago, aunque si la estaba mirando de frente y mareaba bastante, sobre todo después de haber comido demasiado y haber tomado excesivo vino.
Veía pasar y pasar las casas, personas caminando, comiendo, corriendo y riendo. Cada segundo, cada persona que veía, nunca más la volvería a ver, nunca más se volvería a repetir.
‘Así como viene, se va’, todo es así y es la verdad, cada segundo que pasa, mientras escribo esto y mientras lo lees, estas perdiendo o dejando pasar segundos o minutos que jamás, pero jamás volverás a revivir, salvo en tus sueños y en tu mente. Los canelones daban vueltas en mi estómago y yo seguía pensando por qué pasa todo esto, por qué Dios o quien sea, decidió que debíamos vivir y por qué cuando estoy de buen humor y sin haber comido demasiado no pienso en eso… Por qué.
En el camino pensaba en escribir esto, mentalmente ya lo sabía. Sentí unas inesperadas ganas de llorar, sobre todo estaba sorprendida porque había decidido no llorar nunca más… No quise, me rehusé totalmente a hacerlo, tenía el nudo en la garganta, pero no voy a llorar, me ardían los ojos, no voy a llorar, se me está empezando a humedecer la nariz y aún así no voy a llorar.
Cuanto tiempo perdido, sí, la vida es demasiado larga, o demasiado corta como le gusta decir a la gente, para perder el tiempo en discusiones con personas que amas, realmente agota, pero qué mas se puede hacer, nací así, lunática y mamá nació así de enojona.
Tenía muchas ganas de abrazarla y de decirle cuánto la quería, que no me dejara nunca, que la necesito y que te quiero mami por favor ven a darme las buenas noches. Llegamos a la casa, subí sola las escaleras y… todo pasará mañana, cuando pase la comida, todo pasará y habré perdido momentos de amor y adoración y jamás los podré recuperar, pero si tendré una buena lección : No comer demasiado cuando estoy de mal humor.

domingo, 12 de julio de 2009

fe



'Toda fe -en las personas y en las cosas- està destinada a ser traicionada: no porque haya traidores, si no porque no es posible tener fe ninguna. La fe exige la traiciòn porque no hay nada suceptible de esa creencia ingenua.' - LANDOLFI

Una sonrisa, una mirada


'Una mirada, una palabra, alguien que me haga saber, que todo volverà a estar bien'

Hay sonrisas poderosas, hay sonisas melancòlicas, como hay sonrisas pìcaras. Aquella que me hace sonreìr, no es la de dientes perfectos.
Una carcajada de diversiòn, no se compara a una pequeña sonrisa de cariño. Sea mamà, sea papà, sea el novio o el amigo, sea mi hermano o mi profesor, necesitamos esa sonrisa para saber que no estamos solos, que no estoy solo, o que simplemene, esa persona està pasando lo mismo o peor de lo que yo paso.