sábado, 19 de septiembre de 2009

MUERTA

- ¿Estás bien?- me preguntó Daniela un día nublado.

- Si ¿por qué?

- No sé, hace días que te veo muy rara, muy callada, muy diferente.

- Ah, es que parece que últimamente se me ha dado por dejar de fingir – respondí tratando de evadirla, porque sabía que en el fondo se había quedado completamente desconcertada.

Ciertamente a no servía de nada fingir, y lo descubrí sin querer, sin pensarlo, involuntariamente lo dejé y no me sentía mejor pero no me sentía peor.

Todo andaba bien, no me podía quejar, pero mi mamá dice que habiendo cosas positivas y negativas, yo me empeño en ver las negativas, tal vez sea así, pero la única lección que aprendí fue que no debía contarle todo y que no debía enseñarle nada de lo que escribía, porque casi todo es negativo y ella no entiende, o simplemente no quiere entender.

En ese momento, no pensaba nada, es que era tan difícil cuando quería descansar y pararlo todo y sabía que aún tenía que hacer algunas cosas.

- ¿Alguien tiene un poquito de felicidad que me regale? – dije medio en broma, medio en serio.

- ¿Oye, estás bien? Estás rara… - me dijo Paolo, otro màs.

- No se – respondí yo.

- ¿Estás de mal humor? ¿te peleaste con tu mamá? ¿discutiste con Marcelo?

- No, no ha pasado nada malo, todo está bien, soy yo la que está mal.

- Será que estás con la regla pues flaca.

- Será…

Creo que en ese momento me estaba pudriendo por dentro y hasta creo que los demás pensaban que ya estaba apestando, es que ya tenía tres días en descomposición.

Estaba en el baño, viendo que mi muerte no había sido sólo interior, es que estaba extremadamente pálida. Entró una chica linda corriendo a abrazar a Daniela y detrás de ella vi un vidrio caer de Dios sabe donde y gritar a Mariana <<¡Puta madre!>>, me acerqué y retiré el vidrio grande de encima de sus piernas, Mariana estaba tumbada en el suelo y gritaba <<¡Mi cabeza, mi cabeza!>>, qué desesperación, Daniela se acercó y le dijo que dejara verle la cabeza, la sangre le llegaba hasta los ojos y salpicó un poco en el pantalón de Daniela, Mariana no se podía levantar y gritaba mi cabeza, mi cabeza, yo estaba en shock.

Todo el mundo estaba mirando y yo grité << ¡Llamen a un profesor y dejen de mirar!>>, estos cojudos no hacían nada.

Llegó la profesora negra y pidió algodón, ¡Ignorante!, no lo puedo creer, y luego con la gasa comenzó a darle como golpecitos, no entiendo como gente tan ignorante tiene trabajo, y encima de todo, amargada, gorda y negra.

Llegaron los bomberos y Mariana se calló al suelo, y luego se la llevaron a la clínica San Borja.

Yo que en ese momento estaba pensando en lo linda que era Mariana, que quería ser como ella y vi, que momentos antes, mientras yo me descomponía, apestaba y me podría, Marianita estaba cantando, saltando y dibujando, muy feliz, muy linda, muy perfecta y muy viva, sobre todo.

Qué irónico fue todo, yo sabía que debería haber sido yo la del accidente, pues yo ya estaba muerta y qué mas daba un poquito más de sangre, un poquito más de dolor, ya de nada servía, pero ella, ella tan viva, tan feliz, no tenía porque pasarle todo eso, no a ella…

Creo que a partir de ese día estuve más ‘rara’ (como les gusta llamarme a mis ‘amigos’) que nunca. No tenía ganas de levantarme, ni de peinarme, ni de vestirme bien. Ya no me importaba agradar, es que ya no fingía, no lo necesitaba, ya no era mi alimento, simple y llanamente porque yo ya estaba muerta y podrida.

La profesora negra me dijo que tenía que aprender a separar mis problemas de casa con el colegio. La vida es una sola y según yo, no se pueden separar situaciones y menos aún si son duras y de muerte, como era mi caso.

Claro que se podía intentar separar, pero al final de qué serviría, de nada.

Creo que me volvía anoréxica en esos días, dejé de alimentarme de mi otra cara, dejé de alimentarme de las personas y comencé a desnutrirme y a alejarme, pero siempre con mi compañera y mejor amiga del colegio Fabiola.

Cómo la quiero, aunque sé que nunca va a ser tan profunda, nunca va a entender lo que yo puedo y siempre, pero siempre va a sacarse buenas notas y siempre va a estudiar demasiado. Aunque en el fondo se que no es mi verdadera amiga, nadie en èste paìs lo es, siempre seràn sòlo 'compañeros' que estàn contigo cuando estàs de buen humor, y cuando no....

Es estos tiempos de frío, ya no me abrigo como antes, y ya no pretendo pretender ser alguien que no soy, pero tampoco pretendo demostrar ser lo que soy realmente.

HERMOSAS PERSONAS

Hermosas personas caminan por la calle

Muchos voltean a verlas

Mientras otros caminan solos por algún valle

Extravagancia e indecencia

Para ellos sinónimos de belleza

Otros sólo creen en la independencia

Dicen ser perfectas

¿Qué es la perfección?

¿Realmente existe?

Las hermosas personas, a las que todos quieren

Esas superficiales que miradas quieren

Esas hermosas personas que son vanidosas

Pero, porque negarlo

Son bellas y hermosas