viernes, 26 de marzo de 2010


¿Dónde estamos ahora? ¿En qué mundo vivimos? Siendo un poco más honestos, ¿en qué mundo vive Cinthia? Su vida monótona, conversaciones triviales y euforia disminuida y casi invisible la llevaban a pensar en la desaparición total. ¿Por qué ella? ¿Por qué no podía ser normal, como todos aquellos despreocupados de la vida? Pero su óbito era evidente e ineluctable. ¿Dónde estaban sus familiares, amigos, y todos aquellos que proclamaban amor incondicional? Simplemente no estaban, tal vez nunca estuvieron. Entonces aquí era el momento preciso en el cual su vida iba en declive. Era casi imposible esquivar los comentarios fuera de lugar, por más que su pequeña mente quisiese conmutarlos, transformarlos en algo al menos un tanto coherente. Lamentablemente esas frases estaban siempre presentes. Y es que como dijo el gran Ciro Alegría: El mundo es ancho y ajeno. Y también, así como su ídolo Alfredo Bryce Echenique, su único fin era comprender, comprender todo lo que la rodea y a sí misma. Pero nadie podía imputarla acerca de nada, pues todos ellos eran los únicos causantes de su inminente soledad absoluta. Y es que ya es una barbarie, la gente de estos tiempos no merece llamarse ser humano, ni mucho menos persona. Ya no había colusión que hacer, su dulce nostalgia no estaba dispuesta a irse, es más, pensaba complementarse con alguna depresión del momento. Ahora su tiempo lo utilizaba únicamente para meditar, y por qué no filosofar, en aquello en lo que se había convertido su vida: una triste rutina sin sentido. Podrían llamarla voluble, depresiva y hasta trastornada, mas lo único cierto era que Cinthia simplemente tenía la certeza de que la vida no significaba dinero, sexo y parrandas infinitas. La vida significaba mucho más. Significaba cosas que jamás podría descubrir. Pero ella era ya nada más que un terreno árido en el que ya nadie se atrevía a sembrar, la daban por perdida. Ya nada atenuaría aquel sentimiento de no saber nada, pero saberlo todo a la misma vez. Había caído en la incuria, mas estaba tan abatida que nada le importaba ya. Una muerte segura se avecinaba como una tormenta imposible de evitar. Cinthia, ya nada te salvará. ¿Segura?

martes, 16 de marzo de 2010

No tiendas tu cama

Un nuevo día, una nueva mañana, una estúpido y maldito día de colegio. Pero tengo que sacarlo esta vez, esta vez voy a decirle a mamá que no quiero ir porque no tengo amigos, porque la gente es mejor que yo. No, pero no puedo decirle que no quiero ir porque siento un vacío inmenso en mí, vacío que sólo puede llenarlo un hombre. Quisiera no haber vivido nunca el drama del casi amor, de la ilusión, o tal vez del capricho. Pero lo cierto es que lo extrañaba desde antes de colgar. Vamos, tienes que levantarte. Son las seis y media de la mañana y no te has bañado, ¿qué esperas? Espero que el reloj esté malogrado, y que en realidad aún sean las tres de la mañana, y tengas tiempo para imaginar un poquito más. No puedo, no puedo. Me levanto ahora, hace frio. Dios, cómo he engordado, la desnudez no refleja más que mi pálida y sucia alma. Pero bueno, tengo que bañarme, no puedo llegar apestosa y con el cabello sucio al colegio. Tengo que ir, tengo que sacarme veinte en esa prueba que ninguno de mis compañeros podrá resolver. El agua sale caliente, pero tengo mucho frío. ¿Qué te pasa? Vamos, es verano, tienes que bañarte con agua fría, tienes que disfrutar del colegio. Sé libre, eres joven muchacha, no desperdicies tu vida de esa manera. ¿No te das cuenta que te estás quedando ciega? Ciega por alguien que no te quiere, ciega por alguien que jamás existió. No, tengo frío, no quiero salir del agua. Pero está haciendo un calor de los mil demonios, bueno, al menos para Perú. Ese es el problema. Estoy tan poco orgullosa de ser peruana. Y a la vez amo el Perú. Vamos, tengo que salir. Uno, dos, tres. Tengo frío. Ya, camina, camina, camina. ¿Ves? Ya estás en tu cuarto, ahora cámbiate y vete a la mierda, digo, al colegio. Espera, son las siete y media y no he tendido mi cama. Pero, seamos sinceros, ¿cuándo la tiendo? Sigues en tu cuarto, ¡lávate los dientes! Bueno, bueno, el día ya empezó. A luchar por la justicia. Clases, exámenes, soledad, exámen, recreo, más soledad, nada de amigos, práctica, ejercicios, salida, mucha más soledad. Y llegar a casa, cargadita de soledad nostálgica, porque él no me mandó ni un mensaje. Maldita sea, no puedes vivir así, ¡Para! Pero el día ya está hecho, ahora haz tarea pensando en lo sola que estás, y friégate el ánimo más de lo que ya está. Sí, es que tú eres una maestra en eso. Sí, lo soy, ¿y qué? No tendí mi cama, hace tres días que no la tiendo. Y es que dormir en una cama destendida me hace sentir que sigo viva, que alguien durmió ahí. Al menos ya no recurro a la sangre.


Un texto sin lugar.

jueves, 4 de marzo de 2010

Ride Is Life.


Una nueva mañana de vacaciones en un caluroso y soleado día de verano. ¿Qué haría? La verdad que tenía mil planes en la cabeza. Porque Mauricio siempre fue así, y siempre lo será: feliz y juerguero. Se levantó con ganas de seguir durmiendo, pero era verano así que ese día iba a aprovecharlo al máximo y al día siguiente podría dormir hasta las cinco de la tarde si quería. Ése era EL día. Se dió un duchazo y fue a ver qué había de desayuno. La pregunta clave era: ¿qué no había? Comió mil y un cosas como buen adolescente. Tomó el Nextel y habló con un par de patas: esa noche había privado y ya tenían las pulceras de 70 lucas. Chevere, ¿y mientras qué? Salir con la mancha jodida de siempre, a joder a las mismas de siempre. Pero la verdad es que esa flaca sí que estaba buena. Y Mauricio, como siempre, tenía que agarrársela. Un agarre más, un agarre menos, la diferencia era ésta chica, a ella todos sus patas la querían, así que tenía que hacerla ahora o nunca. Y así salieron, y a las 2 de la tarde pasó lo inesperadamente esperado. Mauricio se la llevó a una esquina, ella obviamente se dejó. La tomó por la cintura, la miró un segundo y la besó, mientras que todos sus amigos los miraban haciendo chongo. Ella se dejó, pero el problema apenas estaba comenzando. La chica se quedó embobada con él. Como toda chica: un beso es una declaración de amor. Mientras que para Mauricio, y seguramente para todos los chicos de su edad, un beso es un beso y nada más. Se fueron a almorzar por ahí, algo bien consistente para la larga tarde y noche que les faltaba. Y ya eran casi las cinco, y las olas se ponían cada vez más power. Se fueron a correr, a Mauricio le gustaba correr olas grandes y tubos. Y ¿qué mejor que correr en el atardecer? Y como siempre, súper relajado y power al mismo tiempo, la rompe. Unas cuantas olas después, salieron cada uno para sus casas, relajadísimos. Llegó él y tenía seis llamadas perdidas: era ella, ¿qué quería? Quería que se vieran esa noche en el privado. Ni cagando, esa noche era para él, sus patas, y una que otra flaca más. Tranquilo aún se metió a bañar, comió más, y se durmió hasta las nueve asi. Se vistió y se fue a la casa de Manuel, donde todos se iban a reunir para irse juntos al privado. Llegaron poco más de las diez y Rodrigo se puso a fumar como siempre. Casi termina en mecha, porque Mauricio odiaba, odia, y odiará que fumen a su costado. Es incómodo naturalmente. Comenzaron a tomar un toque, luego aparecieron otras flacas y él se agarró a una. Nuevamente apareció la flaca de la tarde, con una cara de esposa celosa increíble. Se paró con la mano en la cintura y comenzó a observarlos en su chape mortal. Quiso mecha, pero Manuel lo salvó. Así pasó la noche, y el día increíble de verano estaba llegando a su fin. Dicho y hecho, llegó a las 4:30am a su casa, y durmió hasta las cinco de la tarde del día siguiente. Y así pasaban los días felices de verano, entre comidas, algunas veces poker, correr tablas, tonos y flacas buenas. Era rico ser adolescente.

Las reglas del juego están establecidas...

Ganas de vomitar mi alma y un poquito más. Pero si nunca intento, nunca voy a saber, como dice la canción. ¿Y cuántas malditas veces tengo que intentarlo? Intentar socializar, intentar parecer gente y no un humano. Porque la gente de hoy dejó de lado la parte humana, ahora tan solo se dedica al dinero, al sexo, y a la buena reputación. Pero no soy nadie para cambiar el mundo. No soy nadie para cambiar si quiera a una persona. Pero como dice el título de este texto sin lugar en la realidad, las reglas del juego ya están establecidas, y no soy quién para modificarlas. ¿Y cuáles son? Sobrevivir.Y se sobrevive pisando a los demás como cucarachas insignificantes. Pero yo no puedo ser así; prefiero quedarme sola de por vida, aún así este sea mi temor mas grande. No pienso volver a fumar, si es lo que todos esperan que haga. No pienso drogarme, ni tomar, ni tener sexo con un rockero famoso, si eso es lo que todos esperan que haga. Soy gente con un lado humano, son alguien que siente por los demás y que se preocupa demasiado. Y ahora me preocupa volver a caer, volver a vomitar la vida... Tal vez en este momento no sea la decisión equivocada tumbarme y que nadie sea capaz de levantarme. Tal vez no. Estoy segura que jamás podré escribir algo con lo que esté conforme, porque simple y sencillamente nada vale un centavo. Pero tú dices que somos el uno para el otro, que soy única, que nunca encontrarás a nadie como yo, que tengo personalidad y que no soy como las demás chicas. ¿Qué? Soy eso y mucho peor. Sólo vete y déjame sola. Déjame gritar y decirle al mundo y a alguien más que me quiero ir. ¿Por qué no entienden que a veces es dulce el sabor de la soledad? Y como dice otra canción: But babe anywhere is away from me... Y ésta patética excusa de vivir la vida y no dejar que la vida te viva (como dijo la inmejorable y sexy Susy Díaz), es una estupidez tremenda, porque si vives la vida, significa tirar a más no poder, ganar dinero en exceso, gastarlo, y drogarse. Y dejar que la vida te viva es inevitable, porque al final de cuentas morirás...
En fin... Sé que éste no es uno de mis mejores escritos, ya que tengo mil ideas mezcladas en un prospecto de tema. Finalmente, cada persona tiene sus propias reglas. Y lamentablemente la mayoría tiene un estereotipo ya marcado. Y yo no estoy en él. Fuck it.