martes, 20 de julio de 2010

Eso no es amor

Si necesitas alguien para ser feliz, eso no es amor.
Es carencia.

Si tienes celos, inseguridad y haces cualquier cosa para mantener a alguien a tu lado, aún sabiendo que no eres amado, y dices que crees en esa persona, pero no en los otros, que te parecen rivales, eso no es amor.
Es falta de amor propio.

Si crees que tu vida queda vacía sin esa persona; no consigues imaginarte solo y mantienes una relación que se acabó sólo porque no tienes vida propia, eso no es amor.
Es dependencia.

Si piensas que el ser amado te pertenece; te sientes dueño y señor de su vida y de su cuerpo; no le das la oportunidad de expresarse, de decidirse, sólo para afirmar tu dominio, eso no es amor.
Es egoísmo.

Si no lo deseas; no te realizas como hombre o mujer con esta persona; prefieres no tener relaciones íntimas con esa persona, sin embargo sientes algún placer en estar a su lado, eso no es amor.
Es Amistad.

Si discuten por cualquier motivo; se mueren de celos uno del otro; ni siempre hacen los mismos planes; les falta acuerdo en diversas situaciones; no les gusta hacer las mismas cosas o ir a los mismos lugares, pero hay un deseo de estar íntimamente juntos, eso no es amor.
Es Deseo.

Si tu corazón late más fuerte; el sudor se pone intenso, tu temperatura sube y baja vertiginosamente, sólo en pensar en la otra persona, eso no es amor.
Es Pasión.

Pero después de todo, ¿qué acaso no es el conjunto de todos estos lo que hacen el sentimiento del amor? ¿Qué no son las experiencias la que nos ayudan a descifrar este sentimiento? Entonces, ¿qué es el amor?

lunes, 19 de julio de 2010

Entrada 100, no es la más feliz


En el dolor ya no hay nadie que me sostenga, en el llanto no hay nadie que me consuele. No hay protección, no hay mejor opción, no hay un nosotros por siempre. ¿Hasta cuándo? No hay a quién dedicarle canciones cursis de amor, no hay a quién acosar por teléfono, no hay a quién abrazar cuando te sientas sola, no hay a quién besar cuando necesites un beso… No hay amor. No hay estabilidad, y creo que necesito un descanso de la inestabilidad emocional. Quiero decirle te amo a alguien, y que me responda que él también me ama. Me cansé de ver personas tomadas de la mano, nicks de amor y fotos de personas besándose, me cansé. No quiero recordar, una pastilla, un eterno resplandor de una mente sin recuerdos, gracias. Y ahora todo va normal, pero no quiero que todo vaya así… No hay nadie esperándome en casa, no hay nadie que pueda verme de pie, triunfante y realizada, ahora que me va bien. Y ya superando todo, superando fracasos, dolores, amores no correspondidos, y ya superando todo no sé qué más es aquello que queda por superar. No vuelvo a ser yo, no existe alguien como yo. Hay futuro, hay planes, hay sueños, hay vacíos. Ahora hay dolor. Basta del pasado, basta de mirar atrás. Sin desgarramientos, por favor. Sin crisis, sin llantos, sin gritos. Esta no soy yo… A veces uno lo tiene todo: salud, dinero, familia, belleza, pero siempre hay algo que falta, algo que no te hace sentir completo. AMOR. Sí, no sé cuándo fue que decidí que quería enamorarme, o tal vez no haya sido una decisión. Tal vez necesite un hombre que me de apoyo, abrazos y mensajes de texto, que desee salir conmigo y me soporte en esos días del mes. Tal vez no lo encuentre ahora, o tal vez nunca lo encuentre. Alguien que se sienta orgulloso de quién soy y de aquello que nunca seré. No quiero que “llegue mi momento”, lo quiero ahora, justo ahora. Quiero consolar a alguien en mis brazos, secar sus lágrimas, que no se avergüence de llorar ante mí. Pido demasiado. Pero a veces desearía llamarlo, escuchar su voz, escucharlo pronunciar mi nombre tres veces seguidas de un suspiro tierno. Quiero a alguien con quién pelear, herir y pedir perdón. Quiero que alguien me tome fuerte del brazo y me diga que no me dejará ir hasta que no se aclare todo.
En la adversidad no hay nadie aquí, en el frio no hay quien me abrigue. No hay amor, ni desilusión, no hay sentimientos, ni sentimientos compartidos, No hay amor de a dos, ni de a uno, o tal vez sí. No hay quien diga que estará ahí para mí. No hay calor. Y ya no pienso superar más cosas, no pienso mejorar, no pienso ser humilde.

martes, 13 de julio de 2010

Sol en julio


Desesperación, impotencia, flojera. Hoy salió sol.  As blood runs black, my fears have become phobias.  Desgano, inapetencia, ganas de dormir todo el día… Lástima que esos sentimientos apenas y duren hoy. ¿Por qué tenía que salir sol en julio? ¿Por qué no hace calor? Porque hoy el sol no calienta, porque ya no calienta como antes. Deathcore, maldición, ya iban cuatro días escuchando jazz, jazz blues, blues, y algo de rock peruano.  Eso no es ningún indicio de alguna futura depresión, pero en fin…  Tampoco necesito ni una cucharada de cianuro en mi café, porque simplemente no quiero café. ¿Cuánto más va a durar este sol? No me alegra la vida un sol que no calienta, no me interesa. No hace frio, no hace calor, no me gustan los puntos medios. Supongo que nadie soportará mi mal humor, ni mi histrionismo, ni mi forma de ser, así de lunática… Al menos eso asegura mamá. ¿La verdad? No me importa mucho el qué dirán, a pesar de que es una de mis fuentes de vida.  Un poco de relajación, un poco de nada de vida social, un poco de aislamiento, un poco de sol en julio. El mundo está patas arriba, y me encanta. Un poco de soledad, esa inevitable, esa con la que te levantas en la mañana y sabes que no tiene sentido. Un poco de envidia, por aquella amiga tuya que tiene todo lo que tú quieres tener. Un poco de celos, por aquellas amigas que te cambian por sus novios. Un poco de incredulidad, por aquellas personas que se enamoran pasada la mitad de su vida. Un poco de rabia, por aquella gente que habla sin saber. Un poco de sol en julio, por personas como yo que no saben qué pasará en el 2011. Y finalmente, un poco más de incoherencias, por toda aquella gente que vive en la normalidad.

lunes, 12 de julio de 2010

Conexión


Partió dejando a la calurosa Roma, tras unas vacaciones merecidas y llenas de aventura. Europa tiene esa magia, ese encanto, eso que Latinoamérica jamás podrá tener, ¿verdad? Esa clase… Pero el viaje estaba llegando a su final. Había salido de Roma a las 10 en punto de la mañana, curiosamente no hubo retraso. No quería llegar a Lima, a la oscura Lima. Vuelo 235 en clase económica, salió a casi tres mil dólares sólo de regreso. Qué se hace, cuando hay, hay.  Conexión en Nueva York: 9horas 50minutos. Pensaba salir, un poco de aire norteamericano, antes de llegar a la mierda de país este que cada vez está peor. No, ni ganas de salir del aeropuerto, considerando que Regina siempre tuvo esa fascinación por los aeropuertos. Es tan entretenido ver a gente apurada, a gente triste, a gente feliz. Es un lugar lleno de emociones, lleno de turistas, lleno de cosas caras. Así que se sentó con una obra, con su botella de agua, su cigarrillo y su bolso Gucci. Ni ánimos de prender la laptop, estaba en su día, en su último día antes de volver a la cruda realidad peruana. Había pasado su mejor cumpleaños con un hermoso italiano en Nápoles, en una casa vieja y alejada, sola para ellos dos. Gian Paolo, hermosísimo, con un ego infinito, con un cuerpo deslumbrante, con un corazón imposible de tocar. Pero, ¿qué mierda? Había cumplido 23 años, no le interesaba nada más que divertirse con un italiano de 1.90m y cabello castaño oscuro y ojos verdes. Qué sexy. A recordar un poquito. Dejó el libro, porque es más rico recordar con un cigarrillo. Aún le faltaban 9horas con 20min para poder abordar el avión con destino a la desaparición, desesperación y desconocimiento total. Un poquito más de recuerdos para el alma, por favor, porque cómo no ser feliz recordando. Pero ni en el aeropuerto hay paz, caricho.
-          English?
-          Can I help you?  - Respondió Regina mirando al chico que había osado interrumpir su ensoñación mezclada con recuerdos.
-          Ah, no, I… I don’t know… - Al parecer ni el inglés lo hablaba bien. – I just, you know, I saw you here… Alone.
-          I don’t want sex. – Regina solo quería volver a recordar, ¿tanto era pedir?
-          Nemmeno io. - ¿Qué acaso las personas no saben que cambios bruscos de idiomas pueden afectar el cerebro de una Regina que acaba de terminar una ensoñación?
-          Scusa? Hai parlato in italiano vero?
-          Si, scusa, l’inglese non lo parlo perfettamente. Mi chiamo Gian Luca.
-          Sono Regina, da dove sei?
-          Roma, e tu? Mi sembri da... Venezia?
-          Lima, Peru
-          Peru?
-          Sí, sí, Peru.
Interesante, había conocido a un chico guapísimo y al instante le había dicho que no quería sexo. Gran manera de iniciar una conversación.  Conversaron unos instantes más, acerca de Perú, acerca de las bellezas de Italia, acerca de por qué mierda no se habían conocido antes. Gian Paolo, Gian Luca, qué no tienen más imaginación que ponereles Gian a todos...
 La invitó a tomar un café, un moccha frapuccino, más bien por favor, para matar este calorsito asqueroso que ya me cansó un poquito, 10$, tome, gracias. No hay nada que hacer, esté donde esté, (excepto, claro está, en Italia), Starbucks es el lugar con más estilo. Un poquito de jazz instrumental de fondo, un moccha frapuccino, y un caramel frapuccino para el caballero. Dos personas de mediana edad, disfruando de su último día de vacaciones, conversando como si se conocieran de toda la vida. Qué viaje tan placentero, que frapuccino tan rico. Y ciertamente nunca había sentido un frapuccino tan rico en toda su vida. O era el toque americano, o era el sabor de un nuevo Gian en su vida.
-          Sei bella, bellissima, assai bella... Lo sapevi?
-          Io? Bella? Non puó essere. – Este condenado había logrado sonrojarla.
-          Sí, lo sei. Voglio un’altro frapuccino, vuoi un’altro?
-          No.
-          Cosa vuoi fare, bella?
-          Non lo so, ancora mancano 8 ore per ritornare. Cazzo!
-          Sai che siamo venuti nel stesso aereo vero?
-          No, non lo avevi mai detto. Anche tu vai...
-          Peru? Si cara.
-          Lima?
-          No.
-          Dove?
-          Non lo so, ma Lima no.
Qué tipo más extraño, más bello, más único, más diferente. Su acento, su manera de mirar, su forma de cambiar tan inoportuna u oportunamente, no sé, de tema lo hacía la mejor pesona para pasar sus últimas horas fuera de la desolación. Un frapuccino después, estaban saliendo del americano Starbucks y se dirigían a sentarse a fumar un Marlvoro fresh. Sí, ¿de cuándo acá Regina fumando fresh? Con él se sentía en las nubes, necesitaba menta, necesitaba ese aliento...
-          Cosa faresti se ti bacio? - ¿Qué haría si la besara? Obviamente derretirse.
-          A me?
-          Si bella, a te.
-          Non lo so.
-          Chiudi gli occhi.
-          No, non voglio.
-          Chiudi gli occhi bella Regina.
-          Eh.. – cerrando los ojos – Non voglio un bacio.
Gian Luca le dio un beso en la frente, y cuando Regina lo miró, el estaba prendiendo otro cigarrillo, con una sonrisa entre pícara y burlona. Apenas y se conocían, ella no quería besarlo, Regina no era así. ¿Qué? ¡Vamos! Tenía 23 años, si no lo hacía ahora, a los 40 años ya nadie querría ni siquiera invitarle un frapuccino, y mucho menos ofrecerle otro. Estaba anocheciendo, faltaban cinco horas para tomar la conexión Nueva York – Lima, y sinceramente, quería quedarse en ese aeropuerto. Dejaron los cigarrillos y se recostó en sus varoniles y atléticas piernas, música de fondo, llamadas a personas que iban a perder el vuelo, extranjeros, niños corriendo, abuelitos de la mano, no había nada más perfecto, nada más perfecto que ese momento.
-          Ti amo. – Dijo Gian Luca
-          Ed io ti amo a te bello.
-          Sei perfetta... – Le dijo dándole un gran y tierno beso.
Regina se quedó dormida en su regazo, soñando cosas perfectas. Sólo él la había hecho soñar, se había enamorado en unas horas, era amor, se olía en el aire. Sólo quería abrazarlo y nunca dejarlo ir, que ese momento fuese eterno, que el tiempo jamás pasara, estaba volviendo a soñar. Después de unas vacaciones alocadas en Europa, había logrado enamorarse.. ¿En un par de horas? ¿Eso existe? Se quedó dormida al instante, después de ese beso perfecto. Sin duda entre aquellos dos había habido una conexión instantánea. Él se quedó mirándola por un largo rato...
-          Mrs. Di Bari Vega Regina, please go throw the boarding room number 9. Mrs. Di Bari Vega Regina, please go throw the boarding room number 9.
¿Tan rápido? Despertó sobre saltada. ¿Gian? ¿Dónde estas? ¿Dove sei? No estaba, se había ido, ¿y no le había avisado? ¿Ni un chau? Lo vería en el avión, supuso. Clase ejecutiva: viejos empresarios con laptops. Clase turista: de todo, menos un Gian Luca alto y no tan guapo como Gian Paolo. Nada, no estaba, ¿perdería el vuelo? ¿Habría ido al baño y al no encontrarla la estaría buscando? Nada parecía darle respuesta alguna. Quería preguntar por él, pero no sabía sus apellidos, no era posible que eso estuviese pasando. Al abrir su bolso Gucci, un papelito que decía: Sei la donna piú bella che ho mai conosciuto, ti amo. Gian Luca. ¿Nunca más lo vería? Horas más tarde: Bienvenidos al Aeropuerto Jorge Chavez, la temperatura es de 17°C.