viernes, 19 de noviembre de 2010

Salud

La soledad la consumía, la nostalgia de aquella adolescencia perdida era su compañera del dia a dia, el miedo a no tenerle ya miedo a nada era un asunto imposible de olvidar. ¿Qué había hecho de su vida? Los restos del amor de su vida descansaban en un cementerio a las afueras de la ciudad, su madre no queria saber nada de ella y su padre había fallecido cuando ella a penas tenía cuatro años. ¿Qué le quedaba ya a sus treinta y ocho años? ¿Y aquella mejor amiga de toda la primaria, secundaria y academia? Probablemente casada y con hijos, con una carrera a lo mejor no tan millonaria como la de ella, pero qué más da un poquito más o un poquito menos de dinero, si esa frase cliché de "el dinero no compra la felicidad" tiene tanta razón. Un whisky doble más, por favor, que no aguanto esta pena, sí, en las rocas, gracias. Ya lleva cinco whiskys y está a punto de caerse al suelo y morir ahí, pero qué mejor muerte para una escritora famosa: sola, millonaria y borracha, ¡qué clase!
Pero no iba a morir en ese momento, no sin su copita de vino, como debe ser. Ese día se cumplirían 32 años de amistad con ella, de fraternidad, de amor, de compañía. Y ella seguía en aquel bar con el mismo quinto whisky doble en las rocas. Y ahí se iba a quedar porque no sabía tomar y estaba muy borracha como para conducir hasta su lujosa y muy, pero muy sola casa.
- Treinta y dos años, ¡salud! - le dijo a una señora de aparentemente su misma edad.
- Treinta y dos años, amiga mía, y sólo ebria puedes reconocerme.
Aquellas dos mujeres solas, pasadas ya los treinta años, y muy pero muy borrachas rompieron en un llanto típico de aquella combinación de whisky doble con gotas de recuerdos, pena y nostalgia. Una situación tan patética, tan penosa como era de esperarse.
Ninguna de las dos se había casado, ni tenía familia, ni más amigos que el recuerdo de una juventud descontrolada- Y dos copas de vino, por favor, para celebrar este vergonzoso reencuentro, gracias, y es que màs borrachas no podemos estar, ¡por nosotras! por haber perdido tanto tiempo valioso, por no tener vida, por nosotras caricho, porque más borrachas no podemos estar.
Entonces así, borrachas y felices, salieron de la mano a las cinco de la mañana en dirección a ningún lado, en dirección a recuperar el irrecuperable tiempo perdido. Después de todo, la soledad en compañía nunca llega a ser tan mala como la soledad en soledad.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Cualquiera

Una sonrisa cualquiera no puede hacer cambiar mi día, una sonrisa cualquiera es simplemente eso: una sonrisa cualquiera, sin valor, sin sentimientos ni emociones, una sonrisa que no va ni viene, ni da ni recibe.

Cansada de esperar aquella que nunca llega, cansada de pararse bajo la lluvia en un día de primavera, cansada de tardes frías de verano y de días soleados en invierno… no hay más sonrisas ya. Pero qué más da, cansada de suicidarse eternamente y seguir viva, cansada de deshidratarse y tener agua aún en el cuerpo, cansada de morir de hambre y sentirse satisfecha; tan sólo necesitaba una sonrisa perfecta, no una sonrisa cualquiera.

Sola, se sentía sola, se siente, no, no se siente. Una muerta, está muerta pero sonríe, pero su sonrisa es una sonrisa cualquiera. Sin nadie, sin nadie firme, sin nadie en carne y hueso. Cómo desearía que todos ellos fueran reales, que estuviesen presentes a su lado, diciéndole al oído lo mucho que vale… cuánta falta le hacen aquellos amigos de verdad, aquellos que no tiene más a su lado.
Y si debiera perderlos, y si lo mereciera lo aceptaría, pero, ¿por qué? Basta de sonrisas cualquieras, por favor, ¿a caso no ven su desesperación? No es buen momento para preguntas, porque no habrán respuestas, no habrá nada ni nadie que remedie algo.

Como en cuentos de hadas aparecen, como en cuentos de hada prometen, como en películas desaparecen, como en películas no cumplen, como en la vida real nada es real. No hay días de luz, no hay finales felices, no hay finales porque la vida continúa.

¿Amor? El amor se demuestra, no se dice ni se lee. ¿Cómo coño demostrar algo indemostrable? ¿Cómo hacer lo imposible a kilómetros de distancia? ¿Cómo madurar cuando todos te ayudan a seguir como estás?
Una sonrisa cualquiera no puede hacer cambiar mi día… Yo necesito tu sonrisa, una sonrisa de una persona real como tú, como cada persona, cada amiga que está esparcida por este asqueroso mundo. Necesito un abrazo tuyo, un beso de él, una cachetada de ella; necesito a alguien real y firme, alguien al que pueda abrazar, besar, cachetear. Necesito alguien más, a veces no es suficiente con tenerlo, a veces necesito una amiga, una esposa, una novia, una hermana, algo.

Aunque se debe admitir que si estuviese sola no se sentiría bien, si no lo tuviese, si estuviese soltera, solterona y sin amigas.
Después de todo no está en una soledad tan solitaria.
Después de todo sigue necesitando una sonrisa que no sea cualquiera, y mucho menos de cualquiera.
Amigas, las necesito tanto a mi lado.