viernes, 29 de junio de 2012

Losing you

Me columpiaba en aquel columpio en el que solía ir a los 5 años... la arena que iba debajo ahora era un gras artificial que poco me gustaba pisar. Ya no me ensuciaba las zapatillas, mis uñas ya no se ponían negras.
Me preguntaba por qué el tiempo pasaba tan rápido, si hace 7 años yo creía firmemente en que la vida era demasiado larga, en que el amor era cosa de debilidad y poca fortaleza, en que mi felicidad estaba basada en escribir penas para desfogar. Cuando desfogar significaba felicidad, amor significaba fumar y reír significaba leer algún libro en el que un personaje insultaba al otro. Así de mediocre.

Entonces lo conocí. Conocí esos ojos de los libros, esas miradas que te desnudan el alma, esas que te hacen querer huir porque de pronto alguien te conoce más que aquel espejo de tu cuarto, más que tu madre, más que tú y tus mil diarios. Conocí un beso que hacía que mi piel se erizara, conocí un abrazo que me hacía sentir en el hogar que nunca tuve, conocí las palabras que podían hacerme llorar sin tener que ver el final de una película.
Conocí el amor. Conocí la vida.

Esa magia duró un poco más de lo que dura un frío Abril de verano. Porque el viento se lleva muchas cosas, la vida te arrebata lo que más amas, y el mar te arrastra hasta un lugar de donde nunca más podrás volver. 
Escalofríos llenaban mi cuerpo al ver su ataúd bajar. Lágrimas que me ahogaban, muchas náuseas y ganas de gritarle y cuestionarle a ese Dios que una vez, de pequeña, me dijo que todo obraba para bien. Y dentro de mis delirios, locuras y contradicciones, implorarle y suplicarle porque me lo devolviese, para que si él era Todopoderoso, le regresase el alma y la vida, y pudiésemos ser tan o más felices como antes.
Se me pasaba la película de nuestra corta y ligera vida juntos. Más hermoso que cualquier libro que pude leer, más romántica que cualquier película que pude ver, más real que cualquier cosa que pude sentir. Se me pasaba la película de nuestra vida mientras su familia tiraba rosas, y yo a duras penas y podía sostenerme en pie.


Fue curioso, aunque aún no logro reír de aquel hecho, fue muy cómico.
Mientras yo creía morir, llegó alguien lleno de vida, lleno de experiencias que me enseñó a vivir. Y pude amar, pude reír, pude llorar. Pude amar... pude amar.
Él tenía un 8 años más que yo. Yo tenía 60 años más que él. Él vivía. Yo no.
Era una anciana que sólo vivía para esperar su muerte vecina, porque está harta de vivir, porque su juventud fue pobre y su esposo le pegaba. Amargada, ácida, fría.
Él vino a darle calidez a mi alma, vino a darme un hogar y un te amo. Vino a enseñarme a vivir.

Me enseñó a vivir, pero no me enseñó a vivir sin él.

Ya era invierno y aún podía sentir su aroma en aquella chaqueta que su madre decidió darme. Esa que siempre me ponía encima cuando tiritaba de frío, cuando la calidez que sentía a su lado no podía expresarse físicamente.

Él fue esa pieza del rompecabezas que me faltaba para encontrarle un sentido y un por qué a mi existencia. Fue ese pie que se alzaba al besar. Fue ese "cuelga tú". Fue ese todo. 


Y mientras te perdía, y mientras te desvanecías, pude agradecerte, agradecerte por haberme hecho nacer de nuevo, por enseñarme a vivir. Pude agradecerte porque me enseñaste a mirarme de otra manera, me enseñaste a quererme, me enseñaste a amar y a saber ser amada. 

Te amo, y aunque te perdí, gané muchísimo.
Gracias.

Always, Anna.
Lima 29 de Junio del 2012

Now I'm losing you I know you're the missing piece to my puzzle. I'm losing you, because you're not gone yet, not for me, not in my heart.

domingo, 17 de junio de 2012

Sobre viajes al pasado y la muerte


¿Puedes imaginar esa melodía tétrica, triste, desesperante, esa que te pone la piel de gallina, de las que ponían en las películas de hace 30 años, más o menos, cuando uno de los personajes principales moría?




Después de cada lágrima derramada por ella, de cada memoria de un beso robado, de un abrazo de reencuentro, de un "no quiero volver a verte" y de un "te odio", para ser luego sucedido de un "eres el hombre de mi vida" y de un "te amo con mi alma".  Ahí yacía, con una sonrisa en el rostro y una última frase de "allí voy, mi amor"... Una última lágrima se iba perdiendo por su mejilla, su cuello, la cama. Estaba muerto ya.


Se le va cayendo a pedazos el alma, se le cae la vida misma. Se eleva, se sigue elevando entre las nubes grises de esta noche de invierno. Mientras tanto se le entumecen las manos y los pies, su respiración se acelera, se vuelve entrecortada y siente que puede morir en este preciso momento. Tal cual el hombre que murió con una última lágrima.


Mientras, se va hundiendo. Esa denominada parálisis del sueño, cuando no puedes moverte, pero ves a tu alrededor todo, estás despierto pero no puedes moverte. Te desesperas, sientes miedo. Pero ella, más allá de miedo, sentía curiosidad.


Anhelaba, con toda su alma, volverlo a encontrar. Volver a encontrar ese motor que la ayudaba a levantarse, a ser feliz con una tasa de café y una porción de pastel de 50 centavos, de no querer regresar a casa nunca, de poder dormir en un hostal de 5 dólares y ser inmensamente feliz.
Hoy sólo quería descansar en su cama, con un café pasado y quizás un dulce más caro que aquel hostal, estar sola, sin que nadie la pudiese molestar. Apagar el celular, ver el cielo, y preguntarse en qué se ha convertido, en quién era antes, porque ya no puede recordar.


Es ahí cuando empieza su viaje hacia el pasado, hacia lo hoy desconocido, hacia lo que ayer era un presente y un futuro hermoso, y hoy sólo era una película en su mente que quizás nunca haya vivido, que ya creía existente. 


Time takes all breath away. You were good in your time and we thank you so. You said more in one day than most people say. In a lifetime, it was ourtime, and we thank you. An end-of-the-ride sigh, your soft smile says "please understand I must surrender". Then yoy grip with your hand, now so small in mine. Are you aware, wherever you are, that you have just died?


Caminar bailando, besar comiendo, jugar con sus hermanas, discutir con mamá, poder entender a papá. Amar sin límites. Encariñarse rápidamente, ser buena persona, ayudar. Comer en cantidades interminables. Adelgazar. Dejar de comer. Ser feliz, llorar, ser feliz doblemente después de llorar.
Como un flashback llegó todo a ella, mientras sentía la parálisis del sueño aquella, y veía sin ver ese techo que hace tres años estaba lleno de estrellas fosforescentes. 
Un take my heart and please don't break it, unas promesas incumplidas y un love was made for me and you. La Rapsodia sobre un tema de Paganini de Rachmaninov, un poco de ironía, unas lágrimas que caían de sus enormes ojos, un café bien cargado que pensaba tomar cuando su cuerpo decidiera poder volver a moverse.


Ahora imagínate la melodía de una pareja haciendo el amor, más allá del erotismo o de la sensualidad, imagínate a una pareja enamorada profunda y tristemente...


De pronto revivió aquella última noche que pudo vivir con ella. Él ingresaba, ella cerraba los ojos y le decía que lo amaba, que lo amaba infinitamente. Él le decía que la amaba más que a su propia vida. Se volvían uno mientras unas miradas hicieron que los ojos de ambos se llenasen de las lágrimas más enamoradas que jamás una pareja común podrá sentir. Se amaron hasta la muerte. Esa fue la última noche que ella le pudo brindar, antes de morir. 
Él, clínicamente muerto, seguía recordando su sonrisa. Volvía a vivir, volvía a sentir la felicidad interminable que le había causado amarla... 


Un escalofrío, una pequeña convulsión, todo negro y de pronto tenía 5 años y jugaba con tasas de té de porcelana. Se veía desde afuera, la pequeña niña - que era ella - la miraba a los ojos. Despertó, cuánta inocencia pudo haber en una sola mirada. Comenzó a sentir un cosquilleo en la planta de los pies, eso significaba que pronto podría recuperar la movilidad de su cuerpo. 


Si tan sólo quienes ya no estaban más pudiesen verla. Triste, pero con ganas de hacerlos sentir orgullosos de la mujer en la que se había convertido... Sin embargo ese odio hacia el destino mismo, ese odio de que lo bueno nunca haya durado ese para siempre, de que la vida no haya sido suficiente... Ese dilema entre la vida y la muerte, entre la felicidad y el amor. Como cuando le dijeron que la oscuridad era la ausencia de luz, así como la tristeza era la ausencia de felicidad. Y ser feliz nunca fue tan fácil desde aquel punto de vista. Siempre era más fácil desde otro punto de vista que no fuera el suyo. Porque lo suyo siempre había sido complicarse.


A veces, cuando alguien se va, antes de que se vaya, deja todo arreglado para tu felicidad. Y te enseñan de todo, te enseñan de todo menos a vivir sin esa persona.
Entonces tienes dos opciones: hacer de tu vida algo que valga la pena, que esa persona estaría orgullosa de ver, o morir, dejarte morir, y creer vagamente que te encontrarás con esa persona, en algún lugar del más allá, o del cielo, si en tu ingenuidad llegas a creer que irás al cielo...


Por último imagina una melodía entre triste, y tétrica.


Se caía, caía y caía. Sentía miedo, sentía frío y calor, sentía una angustia incomparable con el dolor de perderla. 
Los paramédicos habían llegado demasiado tarde, pues sus aquella navaja había terminado con su vida. Suicidio, fue declarado.
Él se había matado, no se había muerto de amor. Ahora sufría, sufría más que nunca. Pudo verse, por un momento, siendo llevado en una camilla encerrado en algo parecido a una bolsa de plástico, que tapaba su rostro sonriente.
Veía a sus padres llorando, a su mejor amigo tirado en el suelo, sin poder respirar, atorándose entre alaridos, flema y lágrimas, gritando que por qué, que por qué, Dios, por qué...


Finalmente recuperó la movilidad del cuerpo, y lo primero que hizo fue llorar desconsoladamente, porque sabía que nadie entraría al cuarto a abrazarla a decirle que todo estaba bien, que las cosas mejorarían, que llegaría el día en el que ella pudiese decir "esta soy yo, vivo por esto y estoy feliz". Gritando porque ya nunca nadie la escuchaba, porque no quería darse por vencida...
Pero, después de todo, ya podía volver a sentirse humana. Sus plegarias habían sido respondidas con un "tranquila, todo toma tiempo". Y creyó en Dios más que nunca. 


Después de todo, un viaje al pasado o la muerte,  siempre te va a cambiar la vida.




La primera canción que se me vino a la mente fue Adagio, op. 11 de Barber


http://www.youtube.com/watch?v=RRMz8fKkG2g 



La segunda fue Clair de lune, de Debussy.


http://www.youtube.com/watch?v=-gLwf6fCTUs 



La tercera fue Requiem (Lacrimosa), de Mozart.

http://www.youtube.com/watch?v=G-kJVmEWWV8


http://www.youtube.com/watch?v=G-kJVmEWWV8