jueves, 20 de septiembre de 2012

Si muriese hoy

Se supone que hoy es el "fin del Perú", un gran cataclismo se avecinaría sobre nuestras tierras, según pronosticaron no sé quiénes, unas tías europeas creo, porque la verdad nunca veo noticias. Prefiero oír buenas noticias, o leer libros, o escuchar música. O mejor aún, escribir buenos textos y componer buenas melodías. En fin.
Hay muchas chicas diciéndole a sus amores imposibles que los amaban, muchos hombres declarándose, muchas personas pensando que mañana morirán y no han tenido sexo.

No sé si es cliché, ni cuántas personas van a escribir sobre esto; sin embargo me pareció interesante, ya que escribí algo parecido hace un par de días.
Sentía que me moría, profundos hincones en el pecho y en la cabeza me embargaron de repente. No me podía mover, me arqueaba y estaba a punto de caer al suelo de tanto dolor. Sentía que me moría, sin exagerar, me moría. Entonces pensé en qué haría si muriese en ese momento, qué querría decir. 

Aquel día sufrí un momento de lucidez y sensatez. Momento que no creí que durara más, porque estaba segura que no despertaría a la mañana siguiente con el sonido de las patitas de Luna rasgando mi puerta.
Pasaron un par de días y anoche finalmente me quité aquella enorme venda de los ojos y pude ver todo de una mejor manera. Entonces hoy, caminé 25 cuadras con los ojos más brillantes, grandes y sonrientes que nunca; irradiando felicidad, paz, tranquilidad, y todo lo bueno que sentía.
¡¿Cómo que empiezo a volver a vivir y se acaba el mundo?! ¡¿Cómo?!


Si muriese hoy quisiera decirle a mis padres cuánto los amo, y que ya en ninguna parte de mí queda rencor hacia ustedes. Que acepto sus decisiones por más que no las comparta, porque los amo. 
Quisiera decirle a mi mamá que es la mujer más maravillosa que he conocido en toda mi vida, que es el motivo por el cual soy la persona que soy, escribo como escribo. Que es un ejemplo de fortaleza. Una mujer luchadora que no ha dado su 100%, sino el 200%. Porque ella me ha dado más de lo que ha podido darme. Me ha dado la calidez de un hogar, me ha vestido, me ha alimentado. Pero por sobre todas las cosas, me ha enseñado lo que es el amor, lo que es pensar en alguien que no sea uno mismo. Quisiera decirle que le agradezco con mi vida, literalmente, el apoyarme y tener todavía fe en mí.
Quisiera, también, decirle  a mi papá que lo amo a pesar de sus ausencias. Que lo he perdonado y que le pido perdón. Que me voy a sacar el piercing del labio sólo para hacerlo feliz. Que le agradezco que no haya perdido la confianza en mí, que aún crea en mí.
Quisiera decirle a él que le agradezco con todo lo que hoy me queda por haberme ayudado a sacar a la persona que siempre fui. Por darme el mejor primer amor de todos, y por ahora brindarme la amistad más sincera, más hermosa y más pura de todas. Por enseñarme que nunca debes dejar de perseguir tus sueños, pero que tampoco debes olvidarte de las personas que amas. Por enseñarme que por amor uno hace de todo. Por enseñarme una partecita de lo que es la vida, de lo que es mi vida, y de lo hábil que soy para muchas cosas.
Quisiera decirle a X que es la persona más trasparente que he podido conocer, y que hizo de mi infancia los mejores años de mi vida. Que la amo y la admiro porque nunca ha dejado de ser ella misma.
Quisiera, también, decirle a C que la amo por quién ella es, con sus altas y sus bajas. La amo por su esencia, y que espero de todo corazón que persiga sus sueños con la misma convicción que yo quiero perseguir los míos.
Quisiera decirle muchas cosas a muchas personas, pero no me alcanzan las palabras. Quisiera que  supiesen que cada te quiero, cada te amo que he dicho alguna vez nunca ha sido en vano. Quisiera que supiesen que aunque no siempre fui trasparente, siempre fui sincera con mis sentimientos y palabras.

Si muriese hoy quisiera irme con la sonrisa más enorme del mundo al saber que he vivido lo que he vivido. Y que a pesar y además de, soy feliz, inmensamente feliz porque finalmente he aprendido a apreciar el sol que sale cada mañana y cada "hijita" de mi madre. Aprendí a adorar cada "Francesquita" de mi abuelita, y cada corazón que me mandaban mis amigos.
Si muriese hoy no podría nunca terminar de mencionar a las tantas personas que quiero, y las tantas cosas que tengo que decir.
Creo que, aún así muriese hoy, jamás terminaría de escribir.





domingo, 9 de septiembre de 2012

Vicious Circles

¿Alguna vez le prometiste a tu madre nunca volver a hacer algo y lo volviste a hacer? O quizás dijiste que no, que ya no volverías a tomar nunca más, y al fin de semana siguiente te encontrabas tomando un ron con Coca-Cola y a la mañana siguiente diciendo exactamente lo mismo.
¿Alguna vez le pediste perdón a alguien por un error y lo volviste a cometer? O quizás le dijiste a alguien que no volverías a hacer algo, que por favor te de una última oportunidad; sin embargo ahí te encontrabas nuevamente, pidiéndole disculpas y diciéndole que no volvería a pasar.
   Caes de pronto en un círculo vicioso del cual se te hace difícil salir. A veces no piensas. Como cuando le dijiste a tu madre que no volverías a responder mal; pero lo hiciste porque simplemente no querías que te castigara. No lo hiciste en serio. Y lo volviste a repetir una y otra y otra vez.
O quizás sí dijiste en serio que ya no querías tomar más, pero la tentación y el placer momentáneo te ganaron la partida. Y sí, de repente sí pediste disculpas con todo el corazón, pero por un momento dejaste de pensar y lo volviste a hacer. Te sentiste una mierda, tal cual la última vez que te arrepentiste. Y te volverás a sentir una mierda. Porque este círculo vicioso es más fuerte que cualquiera. Es el círculo de la vida.

   Más duro es cuando te prometes no volver a caer en algo. Sean drogas, sean diversiones momentáneas, sea lo que sea. Te lo prometes, lo juras y le prometes a Dios nunca volverlo a hacer. Y de pronto te encuentras nuevamente en tu cama, llorando profundamente, asqueado de ti mismo, preguntándote por qué mierda siempre es lo mismo, por qué mierda no puedes cambiar, por qué no puedes simplemente tener la suficiente fuerza de voluntad como para pasar ese capítulo de tu vida.
Pero ¿qué si no es un capítulo? ¿Qué si toda tu vida será así? ¿Volverás a levantarte y caerte sobre el mismo error hasta el último día de tu existencia? ¡No es justo!
   Es horrible cuando avanzas cinco pasos y finalmente te sientes superado, sientes que eres el rey del universo. Te sientes mejor persona, porque finalmente has decidido cambiar de verdad y lo has logrado. Porque la fe en ti ha regresado. Entonces te caes de nuevo, pero esta caída duele más. Te caes de un séptimo piso y te rompes una pierna. No puedes levantarte, retrocedes veinte pasos y te encuentras nuevamente en la nada misma, en el mismo maldito punto de inicio de siempre. Y te sumerges en preguntas y no encuentras más respuesta que una nueva pregunta.
Te sientes sucio y no dejas de culparte una y otra vez. Te insultas, te encargas de destruir aquella autoestima que habías tardado tanto en construir. Te degradas. Lo peor de todo es que nadie se da cuenta, todos piensan que estás bien, que siempre has estado bien. Nadie te ve como tú te ves, nadie piensa que eres una mala persona. Quizás si le preguntases a alguien cómo te ve, te diría que eres una gran persona, con un gran carisma. Y tú te encargarías mentalmente de decir "sí, es que no me conoces". Pero en realidad nadie conoce a nadie. ¿Y si ellos tienen razón, y tú simplemente estás siendo demasiado duro contigo mismo?
Has perdido la fe en ti, porque te has tropezado tantas veces con la misma piedra que ya no sabes de qué manera volver a andar sin volver a caer. Te duele, te consume, te apaga. Sientes que tu luz se desvanece y que has perdido tu esencia sin darte cuenta. Quieres volver a ser el de antes, pero no encuentras el camino. Vendaste tus ojos sin darte cuenta, te encerraste en una celda y no crees poder abrirla, teniendo las llaves en tus manos.
    Dios ayúdame porque solo no puedo. Señor perdóname por todos mis pecados, ayúdame a no volverlo a hacer. Ya no puedo más. Amigos, ayúdenme ya no quiero cagarla más. Mamá, abrázame y enséñame a caminar de nuevo. Papá, levántame cuando me caiga. Abuelita, limpia mis heridas. Abuelito, cuéntame por favor cómo triunfaste en tu vida.
¿Por qué teniendo una vida más simple, se te hace más difícil? ¿Por qué no puedes simplemente levantarte y decidirte a no recaer más? Estás en una lucha contra ti mismo, y tienes que ganarla porque sino ya no encontrarás la llave de aquella celda y seguirás cayendo y cayendo cada vez más bajo.
    Encuéntrate. Encuentra tu alma, encuentra tu pureza, encuentra tu esencia. Deja de ser tan duro contigo y vive. Si no quieres hacer algo no lo hagas, porque no hay nadie que te obligue a hacerlo más que tú mismo. Porque eres dueño de tu propia vida.
Ya no llores, ríe y no dejes de reír. Porque nadie, te juro que nadie, te va a quitar esa hermosa sonrisa que Dios te dio.


Llega un momento en el que ese granito de arena formó una playa entera, y te estás ahogando, te quemas, te incendias. Volver a ser niño, volver a sentir como un niño, dejar atrás la malicia y la autodestrucción. ¿Por qué buscamos siempre autodestruirnos, si la vida es hermosa para vivirla de la mejor manera posible? No voy a intentar cambiar al mundo. Simplemente voy a ser yo. Pero la verdadera yo, la de 5 años.