miércoles, 20 de febrero de 2013

¿Quién ha visto mi vestido azul?


Yo solía tener un vestido azul
¿Dónde está?
¿Quién ha visto mi vestido azul?
Se lo ha llevado esa niña
Esa de cabellos negros 


Yo solía tener un vestido azul

Me gustaba tanto
Amaba ese vestido azul
Pero ya no está
Me lo han robado


Yo solía tener un vestido azul

A muchos les parecía feo, mi vestido azul
Sin embargo yo lo lucía hermoso
Bailaba ondulante con él
A veces, incluso, dormía con él



Yo solía tener un vestido azul

Lo usaba cuando lloraba y cuando reía
Me acompañó durante muchos años
Fue mi vestimenta durante esta penosa obra que es la vida
Él era hecho a mi medida


Yo solía tener un vestido azul

Hasta que un día olvidé lavarlo
Y él desapareció
Y cuando volvió...
Ya no era mi vestido azul, sino era suyo


Yo solía tener un vestido azul

Él siempre será mi hermoso vestido azul
¿Alguien me devuelve mi vestido azul?
Nadie lo lucirá tan bien como yo, ni lo amará tan bien como yo
Ni siquiera aquella dulce niña de pequeños ojos.

jueves, 14 de febrero de 2013

San Basurín

My funny valentine, sweet comic valentine.




Hoy, para todos es San Valentín, y para mí también. Sin embargo, a la vez también es un jueves normal. Un jueves de febrero. Un caliente jueves de febrero en el que desearé vivir eternamente en mi ducha mientras miles de parejas queman millones de calorías teniendo sexo aburrido en un telo de quince lucas.
Hoy quisiera estar profundamente enamorada, ser tan cliché como todos y disfrutar del día del amor y la amistad con alguien, pero con alguien que de verdad valga la pena.
Sin embargo este día tiene algo. Tiene algo que me hace estar más triste, más sentimental, más no apta para todo público, más apta sólo para un él que no es ningún él, pues hace tiempo que ya no hay ningún él en mi vida.
Me han preguntado tantas personas qué haré hoy que ya perdí la cuenta. Hoy mi plan es no tener ningún plan. Hoy mi plan es tratar de enamorarme del amor, y de sentir el verdadero significado de este día, más allá de lo comercial y de las rosas de dos soles que venden por todas las calles de Miraflores.
Un san solterín más, san basurín, san estupidín, san estoymássolaquenuncaín. 
Pero contradiciéndome como siempre que escribo, quizás hoy no sea simplemente un día más. Tal vez hoy pase algo que me haga cambiar, que me haga ver todo distinto, que me haga querer superar. Tal vez no. Las probabilidades que me va a dar la vida hoy son directamente proporcionales a las que yo me quiera brindar hoy. O sea, nada. O sea, con un poco de suerte y neblina, todo.
No quiero salir a pasear al malecón, ni al parque del amor. No quiero que nadie me salude como si fuese el día del músico o el día de saludar a Francesca. Estoy tan harta de todo este falso amor, de toda esta falsa amabilidad de mierda. Me tienen hasta la coronilla con sus eternas sonrisas y sus "te amo bebé" en el muro de Facebook de sus parejas. Son tan falsos, son tan hijueputamente falsos. ¿Acaso saben qué es el amor? ¿Acaso saben qué es lo que dar la vida por alguien? ¿Que alguien de la vida por ti? ¿A caso saben una mierda más que dedicarse canciones estúpidas de pop que pasan en la radio y en las discotecas? No estoy generalizando, pero me refiero a un 70% de la población limeña, mínimo.
Yo quiero un San Valentín con silencios cómodos, con miradas verdaderas, con juegos y carcajadas, con conversaciones interesantes y conversaciones tontas. Quiero un beso bajo las sábanas. Quiero alguien que se quede para siempre.
A lo mejor todo este odio es simplemente la impotencia y la intolerancia que le he tomado al amor, que lejos de no sentirlo, lo siento aquí día a día. Y es hermoso. Y es odioso, es horrible, es desgastante. Pero es hermoso amar sin importar si eres correspondido. Es hermoso amar al aire, amar la vida, amar tu cama y tus sueños. Mi vida es mi día de San Valentín.
Hoy quizás todo cambie. Pero yo no cambiaré hoy, porque ni cagando me voy al malecón a pensar sabiendo que va a estar infestado de parejas horribles amándose horrible. Pero bueno, ¿quién soy yo para juzgar? O mejor lo planteo así: ¿quién puede definirme qué es el amor verdaderamente? O mucho mejor si lo planteo así: ¿Quién puede enamorar a este corazón que a su corto uso, ya está cansado? 

P.D.: Ojalá terminen con sus enamorados y las cajas de chocolates que les regalaron les causen repugnancia y me las regalen todas a mí.
P.D.2: ¿En qué momento escribí tan en primera persona? Puta madre. 
P.D.3: Lo más irónico de todo esto es que lo escribí escuchando un Jazz bien romanticón, como quien caga a Ella Fitzgerald y a Louis Amstrong.