sábado, 16 de marzo de 2013

Te espero hoy



"Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos... Esa persona con la que consigues compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella.
Y dicen que hay un segundo amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán  siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejarán de intentarlo... Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando.
Pero te aseguro que no pasarás una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más... Todos saben de qué estoy hablando, porque mientras estabas leyendo esto, te ha venido su nombre a la cabeza.
Te librarás de él o de ella, dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz (le sustituirás por la calma), pero te aseguro que no pasará un día en que desees que estuviera aquí para perturbarlo.. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien que amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias."
- Paulo Coelho

Un día como hoy, hace cinco años, quizás, yo te estaba amando en aquella cama que tantas veces nos oyó murmurar palabras de amor. Un día como hoy, hace diez años, quizás, yo te estaba amando. Un día como hoy, hace veinte años, quizás, yo estaba naciendo, amándote. Pues si de algo estoy segura, es que yo nací para amarte. Tengo veinte años, y este amor tiene veinte años también. Tú tienes veintisiete, y qué bien te sienta llegar a los treinta, pues cada vez estamos más cerca a nuestras metas, a nuestro clímax, a esos sueños que años atrás tanto imaginábamos, que tan lejanos veíamos. Hoy estamos cada vez más cerca a todo lo que soñábamos antes. Pero, ¿sabes? Cada día en el que soñé contigo, estaba viviendo mi propio sueño. Porque qué sueño más bonito que vivir amándote, que caminar tomada de tu mano sintiéndome tan segura, tan tuya, tan enamoradísima. 
Me pinto las uñas mientras te veo afeitarte. Me guiñas un ojo por el espejo, con esa picardía que espero, mi amor, jamás pierdas. Me pinto las uñas de color coral, porque sé que te gusta, porque sé que te gusta ver cómo me arreglo sólo para ti. Me gusta verme bonita para ti, pues tú eres el único que se merece todo lo que soy. Eres el único que podría merecerme. Por eso te amo tanto. 
Es mi cumpleaños y tal vez me tengas una sorpresa, tal vez no, pero qué regalo más grande que amanecer viendo tus enormes pestañas subir y bajar cual finísimo abanico. Te amo tanto. 

Me he despertado y no te he visto a mi lado. Hoy es mi cumpleaños y no estás aquí. ¿De qué me sirve tener veinte años si no estás conmigo? Sólo quiero dormir, por favor no vengan a saludarme. 
Automáticamente he cogido mi celular para fijarme si hay algún mensaje tuyo, quizás, deseándome feliz cumpleaños. Pero no hay nada y sólo quiero llorar. Hace tanto que te has ido, hace tanto que te lloro, hace tanto que te extraño. Desearía que tan sólo por hoy estuvieses aquí, amándome como después de ti nadie supo hacer. Por mi cumpleaños, mi amor, como hace cinco años recibimos mis quince años de la mano, besándonos. Me pregunto dónde estarás, me pregunto si siquiera te acordarás que hoy es mi cumpleaños. Siempre has sido malo con las fechas, pero yo sé que en algún momento fui alguien importante para ti. Yo sé que en algún momento fui todo para ti. 
El espejo del baño me saluda insinuándome que no estás aquí afeitándote, que hace ya más de un año que no estás aquí. Pero yo te espero, yo te sigo esperando.
Me tapo la cara con la cobija, hace calor, pero mi cuerpo está tan frío sin ti... 
Mi novio me esperará en un par de horas en el parque de siempre, ese que nunca ha significado nada para mí, ni para ti, pero para él sí. Hoy no quiero verlo, hoy sé que jamás lo podré amar como te he amado. Cuánto daría por un beso tuyo hoy.